Después de haber visto como una gran cantidad de abogados se conducen de manera mecánica bajo el principio de nada por debajo o sobre la ley, del principio de aplicar la ley a la letra, fue que dos décadas atrás un grupo de profesionales del sistema jurídico en plena compatibilidad de ideales decidimos darnos a la tarea de acabar con la forma mecánica de ejercer el derecho.

Para nosotros el derecho no es una maquina es un sistema, y la ley no es aquella a la que se le debe ciega obediencia si no la que habrá que interpretarse en aras de desentrañar las intenciones de justicia del legislador.

La autoridad consiente que los particulares desconocen sus derechos les ha impuesto un yugo fiscal que nada tiene que ver con los principios elementales de justicia, aniquilando por completo la vida de cantidades ingentes de empresas o bien permitiéndoles vivir de forma forzada, a muy duras penas.

Desde hace veinte años llevamos el conocimiento a las empresas mostrándole sus derechos, los cuales están contenidos en la ley pero que no ejercían por desconocimiento, hemos anulado actos arbitrarios de la autoridad tales como contribuciones impuestas de forma ilegal, multas, embargos, leyes contrarias a la constitución, cuotas obrero patronales, o bloqueos cuentas bancarias.

Nuestra misión es defender a todo particular contra actos de la autoridad fiscal.